Fracturas de tibia en el fútbol

Cuando hablamos de impactos o fracturas siempre tenemos en mente lesiones tipo Manuel Pablo (Deportivo –Celta 2001) pero no todas las contusiones son tan aparatosas, por suerte. Al tratarse de un deporte de impacto constante se producen contusiones. Estas producen diferentes lesiones desde heridas leves hasta las fracturas más aparatosas. La principal función de las espinilleras de carbono es evitar que esos grandes impactos no se traduzcan en fracturas de tibia.

En el ámbito de las lesiones de fútbol, tenemos algunos estudios que nos muestran que la incidencia lesional en el fútbol profesional es elevada, con valores comprendidos entre las 6 y las 9 lesiones por cada 1.000h de exposición. Siendo las lesiones más frecuentes las sobrecargas musculares y roturas musculares como se puede ver en esta imagen.

Las contusiones corresponden al 6,4% de las lesiones y las fracturas al 1,7%, este dato nos refuerza la idea que sabemos que las fracturas en el fútbol se dan muy poco. En este estudio en concreto no disciernen entre fracturas de extremidad inferior y las de manos o codos o costillas que también se suelen dar en el fútbol.  Pero no por ser poco frecuente quiere decir que estemos exentos de estas lesiones tan fatídicas.  Ya que otro dato fundamental en el campo de las lesiones es el tiempo de baja. Como podíais ver en el anterior gráfico las fracturas por frecuencia ocupan el noveno lugar.

¿Cómo puedo evitarlas?

Para hablar de prevención primero deberemos hablar de causas:

  • Causa mecánica: El impacto, es la principal causa. El impacto puede ser directo o indirecto. La fractura por impacto indirecto es aquella que se ejerce por translación de fuerzas que pueden ser derivadas de un impacto o no. Por ejemplo: un esguince externo de tobillo puede generar una contracción tan grande del músculo peroneo corto que genere una fractura de 5º metatarsiano (Fx. Apofisis estiloides)
  • Causa metabólica: La osteoporosis, osteopenia o la formación ósea en edades tempranas 0-12 años hace que los jugadores sean de más riesgo que en edad adulta. Puede producir fracturas por estrés o aumentar la probabilidad de sufrir una fractura ante un impacto de baja fuerza.
  • Causa biomecánica: Un mal apoyo plantar puede derivar a fracturas por estrés, como por ejemplo: en pacientes con pies supinados se puede producir la temida fractura por estrés de 5º metatarsiano (Fx. Jones) o incluso una fractura de tibia por estrés por tracción mecánica de tibial posterior o pies planos como le pasó a David Villa en Japón (2011 Mundial de clubs). Si tienes una mala biomecánica acude a tu podólogo.
  • Exposición: La probabilidad de tener un impacto fuerte dependerá de la zona de campo en la que juegues, del tipo de juego que hagas y de cómo te protejas. Uno no solo se protege con buenas espinilleras, también se protege levantando la cabeza e interpretando el juego, sabiendo donde está tu rival.

Conociendo las causas podemos prevenir mucho más fácilmente, te recomendamos:

  • Revisión podológica temprana asintomática, a los niños menores de 8 años para valorar la biomecánica del niño y que un podólogo nos haga un estudio de la marcha.
  • Ten una dieta equilibrada en frutas y verduras. También en necesario que generes vit D así que expón tu rostro y brazos al sol al menos 20 min al día. La ingesta correcta de calcio para estas edades es de 1200 mg calcio/dia.
  • En edad de crecimiento óseo, hasta los 12 años (niñas) o 14 años (niños) es decir, hasta pubertad, siempre recomendamos espinilleras que cubran entre el 75% de la tibia. Para un niño de 8 años (120 cm estatura aprox.) la altura optima de las espinilleras son 18 cm (75%) y para un niño 13 años (146 cm estatura aprox.) la altura óptima de las espinilleras son de 23 cm (75%).